
Excelente y humorística novela donde se narran las relaciones entre un profesor cuarentón y una niña de doce años. A pesar del potencial escabroso del tema, Nabokov hace un relato divertido, más sugerente que pornográfico (nunca llega a serlo) en el que asistimos a la pérdida de razón del protagonista, llevado por sus sentimientos y pasiones hacia la niña. Esta, lejos de ser una criatura inocente, se nos revela como una mezcla entre ingenuidad y provocación, que juega con el hombre y obtiene de él lo que desea.
La confesión en forma de libro que el protagonista, Humbert Humbert, elabora sirve como excusa para que el autor teja una historia conmovedora por su crueldad y por la perfección exquisita con que se narra. Aun cuando se ha hablado mucho de la condición de Humbert, de su amor enfermizo y culpable, de su pasión desenfrenada, es difícil sustraerse a la repugnancia que inspira el personaje. El mayor acierto de Nabokov fue, sin duda, crear un carácter de ficción que, siendo culpable de un delito de pederastia, suscite cierta simpatía mientras uno lee su historia.

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