STIEG LARSSON

Karl Stig-Erland Larsson, conocido simplemente como Stieg Larsson fue un periodista y escritor sueco. Saltó a la fama tras su muerte, con la publicación de la trilogía de novelas policiacas Millennium, formada por los siguientes títulos: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Con 14 años y estando de camping, fue testigo de cómo sus amigos violaban a una chica; días después se cruzó con ella por la calle y se acercó a excusarse por no haberlo evitado, pero ella lo rechazó; siempre se sintió culpable. Eso lo marcó y desde entonces fue un feminista convencido.
Fue uno de los impulsores de las protestas contra la Guerra de Vietnam en la ciudad. Durante una de las manifestaciones conoció a Eva Gabrielsson, su pareja. Escribió varios libros de investigación periodística acerca de los grupos nazis de su país y de las conexiones entre la extrema derecha y el poder político y financiero. Amenazado por la ultraderecha, no quiso casarse con su pareja, la arquitecta Eva Gabrielsson, para que su nombre no constara en ningún registro oficial (un compañero periodista suyo fue asesinado con un coche-bomba).
Larsson sentía también un gran interés por la ciencia ficción; presidía la sociedad escandinava de este género.1 Muy trabajador, fumador compulsivo (consumía tres paquetes de tabaco al día), bebedor asiduo de café, padecedor de insomnio y amante de la comida basura, su corazón acabó afectado por este modo de vida y falleció de un infarto cuando, averiado el ascensor, subía a su casa de cincuenta metros cuadrados situada en un quinto piso.
Kurdo Baksi y el que fuera su jefe durante años en la agencia de noticias sueca TT, Anders Hellberg, levantaron gran polémica en Suecia al asegurar que otra persona escribió los libros. Cuando se sentaba ante el ordenador, tenía las ideas muy claras y escribía muy rápido, afirma Gabrielsson.
La serie Millennium
Larsson comenzó a escribir novelas policíacas por las noches, como diversión, en el año 2001. Se propuso imaginar cómo se desenvolvería en la sociedad actual la célebre Pippi Calzaslargas creada por la escritora sueca Astrid Lindgren: así creó a uno de los protagonistas de sus ficciones, la investigadora Lisbeth Salander. Como contrapunto, creó a otro personaje más equilibrado, el periodista de investigación Mikael Blomkvist (cuyo nombre evoca también el de otro personaje de Lindgren, el niño detective Kalle Blomkvist). A partir de ahí creó al resto de los personajes de la denominada serie Millennium, por el nombre de la revista en que trabaja Blomkvist.
Cuando finalizó el segundo volumen de la serie, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, teniendo el diseño de la trama del tercero cerrado, pasó su manuscrito a un amigo editor. Falleció en 2004, a los 50 años, de un ataque al corazón, días después de haber entregado a su editor el tercer volumen de la serie, La reina en el palacio de las corrientes de aire, y poco antes de que se publicara el primero (Los hombres que no amaban a las mujeres). No llegó a ver publicada la obra que le llevaría a la fama, y su temprana muerte truncó el plan de continuar la serie, como algunos de sus allegados afirman. Su compañera durante 32 años, la arquitecta sueca Eva Gabrielsson, asegura que cuando Larsson falleció ya había comenzado a escribir la cuarta novela de la serie.
Recientemente, una página web francesa muy influyente (http://www.evene.fr) calificó a Larsson de «figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI... Las tres novelas constituyen un auténtico fresco de la sociedad moderna que no puede compararse a lo que ningún escritor de novela criminal ha hecho nunca antes.». Sin embargo, la novelista de misterio Donna Leon afirmó que en Millennium sólo hay maldad e injusticia y algo de cierto encierran sus palabras. Suecia aparece en estas novelas, según Mario Vargas Llosa, como "una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los policías y espías delinquen, los políticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones como el establishment en general parecen presa de una pandemia de corrupción de proporciones priístas o fujimoristas". Hay fallos estructurales y su estilo no es el mejor, pese a lo cual el novelista peruano afirma que esta obra perdurará porque se trata de ficción de la más amena, con unos personajes perfectamente definidos, que, según él, es lo que importa.
Los hombres que no amaban a las mujeres
Henrik Vanger recibe cada primero de noviembre extrañas y anónimas flores prensadas desde los puntos más recónditos del mundo. Era el regalo que solía hacerle su querida sobrina, desaparecida treinta años atrás. Mikael Blomkvist, redactor de la revista Millennium, dedicada a destapar oscuras tramas financieras, recibe el encargo de Vanger de retomar una investigación ya cerrada por la policía. Un encargo nada habitual para Mikael que le permitirá conocer a la enigmática Lisbeth Salander, una mujer con problemas de adaptación social pero con extraordinarias e insólitas cualidades.
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
Mientras Lisbeth Salander disfruta de unos días supuestamente tranquilos en el Caribe, Mikael Blomkvist, victorioso y rehabilitado, trabaja en el lanzamiento de un número especial de la revista Millennium sobre un tema candente: una oscura historia de prostitutas provenientes de los países del Este.
La reina en el palacio de las corrientes de aire
Los lectores que aborden este volumen de Millennium agradecerán que este espacio no les desvele pista alguna sobre la trama de la tercera parte. Una vez llegados a este punto, cualquier palabra acerca de la novela es totalmente superflua y peligrosamente molesta. No diremos más.

Noticias
